El problema de la madera es un problema complejo. Los madereros viven de la madera, como los narcos, viven de un producto que está prohibido. En Jaén hay 100 carpinterías que viven de la madera ilegal. Si estos 100 se multiplican por 5 personas que hay en cada carpintería entonces tenemos 500 puestos de trabajo.
En Radio Marañón creemos que ésta situación se debe organizar, por eso ya hemos tenido dos o tres reuniones con los carpinteros. La solución al problema de los carpinteros quizás, es que encuentren otras fuentes de materia prima en coordinación con INRENA.
Pero la coordinación entre madereros, INRENA y los campesinos que en posesión tienen las tierras de donde se extrae la madera, es un desastre. Como consecuencia el precio de un árbol es inferior a su costo real (un árbol que cuesta 200 nuevos soles es vendido por 50 nuevos soles), se tala bosque que no debe ser talado, y hay un desabastecimiento de madera en el mercado local.
Frente a esta situación el temor de los carpinteros, por quedarse sin fuente de trabajo se acrecienta. La tierra sin árboles se deprecia para el cultivo de productos como el café. Y el deseo de migración hacia la selva buscando nuevas tierras y bosques, es un fantasma creciente en el pensamiento de carpinteros y campesinos.
Por eso es necesario que INRENA intervenga con cartas limpias. El problema de control es complejo y por eso debe ser permanente, pero lo que hace INRENA con los permisos es ilegal. INRENA se vale de los permisos dados para el Manú y los árboles que arrastra el río, para otorgar los permisos de tala de madera en Jaén-San Ignacio donde no hay árboles flotando en los ríos.
A lo mejor en Jaén ya no hay árboles que puedan ser talados y utilizados como materia prima por los carpinteros. Le corresponde a INRENA supervisar e informar acerca del estado de los recursos forestales, en respuesta a la demanda vigente que existe por el consumo de madera.
Medidas de fuerza desesperadas, como el bloqueo de caminos que hacen los carpinteros de San Ignacio-Jaén por evitar que la madera local sea llevada a Chiclayo, no deben ser esperadas por el Estado para reaccionar. Los carpinteros se quejan por que ahora la madera no abastece Jaén. Los campesinos permiten que se tale los árboles de sus tierras porque ellos viven de sus campañas de café y no de la madera. Además una tabla de madera que vale S/.10 en San Ignacio, en Chiclayo se vende por S/.18. Y la cadena de mala comunicación y no sostenibilidad continúa.
Mientras tanto, una alternativa distinta que está dando buenos resultados, es el aprendizaje de nuevas técnicas para el cultivo de café, que hacen los campesinos, con agro forestería, descubriendo la rentabilidad de sembrar madera –reforestar- con especies nativas de rápido crecimiento y valor en el mercado. Nuevos conocimientos que son transmitidos dos por Radio Marañón, el Proyecto Bosques del Chinchipe, el proyecto especial FADENOR, CENFROCAFÉ, y Caritas Jaén. Con estas nuevas técnicas la producción del café se ha duplicado y hasta triplicado. Si antes producían 10 quintales ahora producen 30 quintales gracias al abono natural que utilizan. Bajo este contexto a los campesinos les conviene quedarse en estas tierras, y aprovechar que el café esta a buen precio. Si hay posibilidades de desarrollo en nuestras tierras ¿quien pensaría en emigrar?